Concebimos el desarrollo sostenible como una expansión de las capacidades de las personas para hacer uso de las oportunidades sociales tomando en cuenta los siguientes valores:
Mejoras en la calidad de vida de las familias y comunidades. Uso racional de los recursos naturales sin contaminación del ambiente. Producción de alimentos sanos y consumo acorde con la capacidad del medio y de nuestros ingresos. Respeto a los seres vivientes: humanos, plantas y animales. Establecimiento de relaciones equitativas y no violentas entre las personas. Promoción de la capacidad de control responsable sobre el propio cuerpo, la salud y el bienestar.